En la Amazonía ecuatoriana, la conservación ya no se piensa únicamente desde el bosque. También se construye desde las chakras, los cultivos y las formas en que las comunidades habitan el territorio. Bajo esa premisa, Conservación Internacional Ecuador (CI-Ecuador) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Ecuador impulsan las primeras Comunidades de Aprendizaje enfocadas en conectividad ecológica en el país: espacios donde productores rurales intercambian conocimientos, experiencias y prácticas para encontrar un equilibrio posible entre conservación y producción agropecuaria.
La iniciativa se implementará en los corredores de conectividad amazónicos Yasuní–Limoncocha–Cuyabeno y Palora–Pastaza, territorios atravesados por ríos, bosques y comunidades que sostienen una de las mayores diversidades biológicas del planeta. Allí se pondrán en marcha al menos 40 Comunidades de Aprendizaje, concebidas como espacios de formación colectiva donde el conocimiento se construye desde la experiencia cotidiana y el aprendizaje por descubrimiento.
Siete técnicos extensionistas estarán a cargo del trabajo en territorio, acompañando de cerca a las comunidades durante todo el proceso. A lo largo de 18 meses, los participantes formarán parte de 16 temas de aprendizaje centrados en producción sostenible, comercialización, educación financiera y asociatividad. La propuesta parte de una reflexión “La conectividad ecológica no depende únicamente de la conservación de los bosques, sino también de las dinámicas sociales, culturales y económicas que permiten a las familias continuar habitando y produciendo en sus territorios sin romper su relación con la naturaleza”. Indicó Joy Wolfson, Gerente de Corredores de Conectividad de CI-Ecuador
Entre el 11 y el 16 de mayo, en las instalaciones de IICA Ecuador, el equipo de extensionistas participó en un proceso intensivo de formación que articula habilidades técnicas y sociales, asistencia técnica, extensión rural y enfoques de conectividad ecológica. Después de esta primera etapa, se realizarán visitas de campo en las zonas de intervención, donde se desarrollarán procesos de validación territorial y un diagnóstico socioeconómico ambiental y productivo. Además, se llevarán a cabo procesos de consentimiento informado con las familias productoras.
“Estas comunidades de aprendizaje representan un ejercicio pionero. Aunque en el pasado hemos impulsado escuelas de campo con enfoques ambientales, aquí el desafío es distinto: comprender cómo mejorar la conservación y fortalecer la conectividad ecológica desde los territorios. A lo largo de esta intervención identificaremos bioindicadores que permitan evidenciar esos procesos de conectividad en el corto y mediano plazo, entendiendo que cada paisaje tiene dinámicas y particularidades propias”, explicó Julio Escobar, especialista en Biotecnología y Bioseguridad del IICA Ecuador.
Durante las jornadas de aprendizaje, los extensionistas participaron con entusiasmo y un fuerte nivel de compromiso. Las sesiones estuvieron marcadas por el intercambio constante: preguntas, reflexiones y discusiones que evidenciaron el interés por comprender cómo la conectividad ecológica puede aplicarse en el trabajo cotidiano con las comunidades rurales. Los participantes llegaron desde las provincias de Morona Santiago, Pastaza, Orellana y Sucumbíos, territorios atravesados por dinámicas sociales y ambientales distintas, pero conectados por un mismo desafío: “Pensar intervenciones que no se limiten únicamente a la finca, sino que integren una visión más amplia del paisaje amazónico”. explicó Bryan Játiva.
Para Viviana Akintiua, uno de los principales aportes del proceso es ampliar la mirada sobre el territorio. “Trabajar desde la visión de conectividad ecológica nos permite entender la importancia de todos los elementos de la biodiversidad: el suelo, el agua y el bosque como parte de un mismo sistema”, señaló.
Las Comunidades de Aprendizaje fueron concebidas con una visión de sostenibilidad y articulación territorial. Por eso, el proceso de formación de los extensionistas también involucró a representantes de gobiernos locales y direcciones distritales del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, con el objetivo de construir una metodología compartida que pueda sostenerse y replicarse en el tiempo.
La participación de estas instituciones busca fortalecer el trabajo en territorio y generar alianzas que permitan ampliar el alcance de las acciones vinculadas a la conectividad ecológica y la producción sostenible.
“Es importante generar alianzas estratégicas. Nosotros contamos con un técnico en cada cantón y sería muy valioso aplicar esta metodología de trabajo. Esta iniciativa nos permite acceder a información real de los territorios y abre la posibilidad de construir soluciones a largo plazo”, señala Fernando Serrano del GAD Provincial de Morona Santiago.
