Productores en Zamora Chinchipe avanzan hacia sistemas productivos sostenible

Productores de Yantzaza y El Pangui culminaron un proceso de formación en producción sostenible y recibieron 2.800 plántulas de especies forestales y frutales para establecer sistemas agroforestales en sus fincas.

3 min

October 20, 2026

La entrega se realizó durante la clausura del proceso formativo desarrollado en el Centro de Aprendizaje de Agricultura Familiar Campesina “Encuentros por una Producción Libre de Deforestación”, esta iniciativa que forma parte del Programa de Conservación de la Biodiversidad, impulsado y financiado por Lundin Gold, empresa operadora de la mina Fruta del Norte (FDN), e implementado por Conservación Internacional Ecuador (CI-Ecuador).

Las plántulas entregadas a los productores provienen del vivero provincial Yawi Sumak, de la Prefectura de Zamora Chinchipe, en el marco de una articulación entre instituciones y organizaciones orientada a promover el desarrollo de acciones de producción sostenible en el territorio.

Durante varios meses, los productores fortalecieron sus conocimientos y capacidades mediante un proceso de aprendizaje que incluyó temas como la planificación agrobiodiversa de fincas, que es una forma de organizar las parcelas para aprovechar mejor el espacio y los recursos, combinando distintos cultivos, árboles y plantas que benefician tanto a las familias productoras como a la naturaleza. Además, conocieron sobre producción agroecológica, manejo de pasturas, recuperación de suelos y salvaguardas ambientales y sociales, entre otros.

Los conocimientos adquiridos durante el proceso de formación comienzan ahora a aplicarse en las fincas de los participantes mediante la incorporación de especies forestales y frutales, con el propósito de avanzar hacia sistemas productivos resilientes y compatibles con la conservación de la biodiversidad y el uso responsable de los recursos naturales.

Del aprendizaje a la práctica

Los sistemas agroforestales transforman las fincas en espacios donde árboles, cultivos y producción conviven en armonía. Esta diversidad no solo favorece la conservación de la biodiversidad, sino que también fortalece la seguridad alimentaria y el bienestar de las comunidades. Esta práctica contribuye a diversificar la producción, mejorar las condiciones del suelo y fortalecer la resiliencia de las fincas para responder a los efectos del cambio climático.

Para las familias participantes, la entrega de las plántulas marca el paso de la formación a la implementación de prácticas productivas en sus propias fincas. “El objetivo es que los conocimientos adquiridos durante el proceso de formación se conviertan en prácticas concretas en las fincas y que estas experiencias generen aprendizajes para avanzar hacia modelos
de producción compatibles con la conservación de la biodiversidad”, señaló Patricio Guzmán, coordinador de Sistemas Productivos y Bionegocios de CI-Ecuador.

La experiencia desarrollada en Yantzaza y El Pangui busca generar aprendizajes que contribuyan a la adopción de modelos productivos que permitan a las familias rurales fortalecer sus medios de vida mientras conservan la biodiversidad y utilizan responsablemente los recursos naturales.

Con cada planta sembrada, las familias productoras dan un paso hacia una forma de más responsable de producir, que cuida el bosque, el agua y brinda sustento a sus comunidades.