A las cuatro de la mañana, cuando la Amazonía todavía permanecía envuelta en la oscuridad, los primeros participantes ya esperaban en el puente de acceso a las oficinas de la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno. Entre binoculares, cámaras, celulares y libretas de campo, estudiantes, guardaparques, guías locales, aficionados a la observación de aves y personal de Conservación Internacional Ecuador (CI-Ecuador) afinaban los últimos detalles antes de internarse en el bosque. Todavía no amanecía.
Así comenzó “Cuyabeno, conectado por las aves”, un encuentro realizado el 26 y 27 de junio que reunió a 70 personas para recorrer cinco rutas ubicadas en el cantón Tarapoa. El propósito era registrar las aves presentes en esta zona de la Amazonía ecuatoriana y, a partir de ellas, comprender mejor la importancia del Corredor de Conectividad Yasuní–Limoncocha–Cuyabeno como un paisaje que mantiene unidos ecosistemas fundamentales para la biodiversidad.
Durante diez horas, los equipos navegaron ríos, caminaron senderos y recorrieron fragmentos de bosque amazónico en busca de las especies que habitan este territorio. Las cinco rutas se desarrollaron en zonas de amortiguamiento de la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno y cada una estuvo guiada por un guía local, con el acompañamiento del personal técnico y guardaparques del área protegida. "Utilizamos aplicaciones abiertas que nos permitieron identificar las aves y, al mismo tiempo, registrar cada observación para conocer mejor las especies que habitan esta zona", explicó Jhonatan Ávala, uno de los líderes de ruta.

Al finalizar la jornada se registraron 150 especies de aves, una cifra que refleja la extraordinaria riqueza biológica de este sector de la Amazonía ecuatoriana. Más allá del número, el monitoreo aporta información valiosa para comprender cómo funcionan estos paisajes de transición. "Es importante saber qué especies están presentes para identificar cómo se encuentra el ecosistema. Esto nos permite entender si en estas zonas de transición existe una conexión con las áreas núcleo", señaló Héctor Cadena, ornitólogo invitado al encuentro.
La jornada también fue un espacio de intercambio de conocimientos. A lo largo del recorrido, los asistentes compartieron experiencias sobre identificación de especies, técnicas de monitoreo, manejo de áreas protegidas y turismo de naturaleza. Las conversaciones surgían mientras avanzaban por los senderos, durante los recorridos en canoa o en cada pausa provocada por el canto o el vuelo de un ave entre las copas de los árboles. Para Lady Paola Shiga, una de las participantes, el valor de la experiencia estuvo también en el aprendizaje compartido. "Ha sido maravilloso compartir con los compañeros", comentó.
Observar aves es también una forma de comprender el territorio. Ellas cruzan bosques, humedales, ríos y territorios comunitarios sin reconocer límites administrativos, recordando que la naturaleza depende de paisajes conectados para mantener sus procesos ecológicos. Esa misma idea inspira el Corredor de Conectividad Yasuní–Limoncocha–Cuyabeno. "Estas rutas donde realizamos la actividad forman parte del Corredor de Conectividad Yasuní–Limoncocha–Cuyabeno. Es importante empezar a conocer estos lugares porque, mientras más los conocemos, más los valoramos y protegemos", expresó Luis Borbor, administrador del área protegida.
La actividad formó parte de las acciones de difusión del corredor de conectividad, una iniciativa que busca mantener conectados bosques, ríos, humedales y territorios comunitarios para favorecer el desplazamiento de las especies y fortalecer la conservación mediante el trabajo conjunto entre comunidades, organizaciones, instituciones públicas y actores locales.
Cerca de las cuatro de la tarde, después de más de doce horas de recorrido, los grupos regresaron al punto de encuentro para compartir los resultados del conteo. La jornada concluyó con una ceremonia simbólica que reconoció el esfuerzo colectivo y celebró la diversidad registrada.
Al finalizar el día, las listas de especies eran mucho más extensas que al amanecer. Sin embargo, el resultado más importante no cabía en ninguna libreta de campo: durante una jornada completa, personas de distintas edades, profesiones y experiencias caminaron juntas para observar un mismo bosque y descubrir todo lo que aún tiene por contar. Como resumió Stefany Vega, de CI-Ecuador: "Lo que buscamos, además de conectar bosques, es conectar a la gente".
Este proceso fue apoyado por:
- Proyecto “Corredores de Conectividad Amazónicos”, iniciativa coejecutada por el Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador y Conservación Internacional Ecuador, con el apoyo de WWF y el financiamiento del GEF.
- Proyecto “Conservación a Escala de Paisaje en la Amazonía ecuatoriana”, desarrollado por Conservación Internacional Ecuador y financiado por Procter & Gamble (P&G).
Fotografías: Josué Pesantes y Esteban Barrera.
Redacción: Liz Jurado
