Tras seis años de trabajo conjunto, el proyecto Nuestros Futuros Bosquez: Amazonía Verde contribuyó a conservar más de 78.160 hectáreas, fortalecer la gestión de los territorios indígenas e impulsar alternativas económicas sostenibles en la Amazonía ecuatoriana.
Puyo, Pastaza. La Amazonía es mucho más que un reservorio de biodiversidad: es un territorio vivo, habitado y cuidado por pueblos indígenas que han construido, a lo largo de generaciones, conocimientos y formas de vida estrechamente vinculados con el bosque.
Desde esta visión nació Nuestros Futuros Bosques: Amazonía Verde, un proyecto regional financiado por el Gobierno de Francia e implementado entre 2020 y 2026 en siete países de la cuenca amazónica. En Ecuador, la iniciativa contribuyó a fortalecer la conservación, la gobernanza territorial indígena y las oportunidades económicas sostenibles.
Para conocer estos avances de primera mano, el embajador de Francia en Ecuador, Philippe Létrilliart, junto a representantes de la Embajada de Francia y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), visitó Puyo y participó en el encuentro Alianzas que Conservan: Resultados e Impactos en la Amazonía Ecuatoriana. Representantes de pueblos y nacionalidades indígenas, organizaciones comunitarias, lideresas amazónicas y socios locales compartieron experiencias y aprendizajes de seis años de trabajo conjunto.
Territorios indígenas con mayor capacidad para conservar el bosque
Amazonía Verde contribuyó a incorporar 78.160 hectáreas bajo esquemas de conservación y a fortalecer la gestión de 158.000 hectáreas. Estos avances fueron acompañados por el fortalecimiento de 10 organizaciones indígenas, el impulso de 6 cadenas de valor sostenibles y el desarrollo de capacidades para una gestión territorial más sólida y planificada.
Uno de los hitos más destacados fue el Sistema de Monitoreo Ikiama Yapii, que significa “la cara del bosque” en lengua achuar. Esta iniciativa, liderada por la Nacionalidad Achuar del Ecuador (NAE) y desarrollada de manera participativa con el apoyo técnico de EcoCiencia, Fundación Pachamama y CI-Ecuador, combina conocimientos locales y la tecnología para vigilar el territorio e identificar amenazas como la tala ilegal y la cacería no autorizada. Además de contribuir a la protección de los bosques, el sistema fortalece la autonomía y la capacidad de las comunidades para gestionar y cuidar sus territorios.
La conservación también requiere alternativas económicas que permitan a las familias generar ingresos y mantener una relación sostenible con el bosque. En este sentido, el proyecto impulsó seis cadenas de valor: bambú, achiote, ishpingo, ají, ungurahua y turismo comunitario. Estas iniciativas productivas han generado beneficios económicos para 255 personas, al tiempo que promueven el aprovechamiento sostenible de los recursos del territorio.
Durante la visita, la delegación conoció bioemprendimientos comunitarios como biocosméticos, cerámica, artesanías, y productos forestales no maderables. Estas experiencias evidencian el potencial de los conocimientos locales y de los recursos del bosque para crear oportunidades económicas mientras se protege la naturaleza.
Amazonía Verde también apostó por el fortalecimiento de capacidades con especial atención al liderazgo de mujeres y jóvenes. A través de procesos de formación, 185 personas fortalecieron sus capacidades, contribuyendo a la autonomía y sostenibilidad de las organizaciones locales.
Uno de los legados de esta iniciativa fue sentar las bases del Programa de Mujeres Indígenas de la Amazonía (PMIA), que pasó de contar con dos becarias a reunir a 28 líderes indígenas. Este proceso amplía las oportunidades de formación y fortalece el liderazgo de las mujeres en sus comunidades y territorios.
Durante un encuentro en el Parque Etnobotánico Omaere, lideresas amazónicas compartieron sus experiencias y cómo el acceso a capacitación, redes de colaboración, financiamiento e iniciativas productivas ha abierto nuevas oportunidades para ellas, sus familias y sus comunidades.
Una apuesta de largo plazo por la conservación
Para dar continuidad a los esfuerzos locales, el proyecto promovió mecanismos innovadores de financiamiento, entre ellos la Subcuenta Achuar, orientada a respaldar la conservación y la gestión del territorio. Este mecanismo busca contribuir a la sostenibilidad de las acciones impulsadas por las comunidades a largo plazo.
Durante la visita, el embajador de Francia, Philippe Létrilliart, destacó la importancia de proteger los bosques tropicales y el papel de los pueblos indígenas:
“Tenemos un solo planeta y una responsabilidad compartida para protegerlo. Los pueblos indígenas son los mejores guardianes de los bosques tropicales y aliados para enfrentar la crisis climática”, mencinó.
Los resultados de Amazonía Verde reflejan el valor de una cooperación sostenida que reconoce a los pueblos indígenas como protagonistas de la conservación y fortalece sus capacidades para gestionar sus territorios, proteger la biodiversidad y construir alternativas sostenibles para sus familias.
El apoyo del Gobierno de Francia h a sido fundamental para impulsar iniciativas de conservación y desarrollo sostenible construidas desde los territorios, y fortalecer el liderazgo de los pueblos indígenas en la protección de la Amazonía ecuatoriana.
Porque, aunque no todos vivimos en la Amazonía, todos dependemos de ella. Proteger sus bosques es una responsabilidad compartida y una inversión en nuestro futuro.
